El apoyo cosmetológico en tratamientos pre-y pos quirúrgicos tiene aspectos relevantes, en especial en el doble rol que juega el profesional de la estética.
Debe tener una riqueza de conocimientos para preparar la piel antes del acto quirúrgico, enfatizando el cuidado y la prevención, seleccionando posibles alternativas y a la vez ser un verdadero auxiliar después de la intervención que exigirá: 1) claridad y precisión, pues debe haber intercomunicación con el profesional médico e informar los pasos a seguir. 2) formación constante y disciplina para un trabajo donde prevalece la razón. 3) responsabilidad en el trabajo de las manos, "verdadero canal de expresión" 4) transparencia en la interrelación que convierte al profesional en un verdadero agente de salud.
Esto último será importante, pues aunar criterios, consolidar un estilo de trabajo frente a temas como el rejuvenecimiento facial no es tarea fácil. El trabajo interdisciplinario se conforma por cirujanos plásticos, dermatólogos, linfólogos y auxiliares, siendo importante el accionar de la cosmetología, sin trasponer el límite de su actuación.
La belleza no deja de ser un componente subjetivo, pues no es inamovible ni establecido, lo bello cambia con el tiempo y lo que luce hoy puede no lucir mañana. Es el caso de la moda o el tatuaje por ejemplo. El primero cambia año tras año. y el tatuaje tiene sus primeros hallazgos en las momias egipcias que demuestra que se practicaba 4000 años a/C. En el siglo XIX fue redescubierto por Europa y desde entonces sirvió como herramienta de control social (identificación de prisioneros) y a la vez hoy como algo novedoso socialmente.
¿Qué hay de común entre la cirugía plástica y la cosmetología? Que ambos, desde ámbitos diferentes tratan de mejorar la apariencia externa, de incrementar la belleza o disminuir las huellas del envejecimiento.
La cirugía plástica mejora la armonía del rostro o el cuerpo reduciendo quirúrgicamente las "huellas de los años" e incrementando el bienestar de la persona. La cosmetología lo hace mediante el cuidado de la piel y otros tejidos desde lo externo, inclusive con un adecuado maquillaje.
La cirugía plástica agradece y suele decir que aquellas personas tratadas previamente en un gabinete cosmetológico tienen frente al acto quirúrgico un rostro mejor preparado, más hidratado, con mayor elasticidad y un notable equilibrio en su circulación sanguínea.
Desde el ámbito que compete a la cosmetología el cuidado y la prevención comienzan en forma temprana y con una conversación previa ante los profesionales médicos donde se informa de las posibles propuestas.
La finalidad del tratamiento consistirá en mantener una higiene cutánea y rehidratar al máximo la piel, flexibilizarla, mejora la tonicidad cutánea y subcutánea y ayudar a la circulación.
Para ello combinar maniobras o manipulaciones estimulantes que ayuden al tono muscular, provocando una mayor afluencia en los tejidos, produciendo un buen intercambio celular a través de fricciones, pellizcos y tecleos será una buena propuesta, siguiendo las líneas de tensión de la piel, las mismas que seguirá el profesional médico en su intervención (siempre que la piel y su biotipo lo permita) alternado con sesiones de drenaje linfático.
Esta última técnica se puede realizar inclusive un día antes de la cirugía, pues activamos todas las condiciones fluídicas que estarán comprometidas como así también los ganglios linfáticos regionales de la zona a operar. Esto permitirá una mejoría en las condiciones de reparación y respuesta al acto quirúrgico, reforzando toda la acción inmunológica y liberando el medio intersticial de toxinas.
Para el período pos-operatorio los planes de trabajo se reducen, al menos en las primeras etapas. Y frente a la derivación de cirugía y el profesional especializado, el drenaje linfático será el método por excelencia. El edema es una respuesta obligada al estrés que sufre la piel y el resto de los tejidos durante la operación que se forma a partir de que se han realizado las suturas de reparación. Aunque es una reacción normal está claro que está congestión bloquea todas las comunicaciones vasculares y crea como un "islote" que debe ser ayudado para su conexión con la circulación general.
La cosmetología estrecha entonces el vínculo con la cirugía plástica, siguiendo en todo momento sus indicaciones, esperando la autorización para comenzar con la propuesta, y marcando cada observación, aun aquellas sin importancia.
Esta técnica se aplica casi de forma inmediata (el cirujano indicará el preciso momento) y será la mejor garantía preventiva de los problemas cicatrízales, inflamación y adherencias.
La recuperación se realiza más rápido, la molestia funcional y las tensiones de los tejidos se alivian ya que el drenaje linfático es reconocido por su efecto sedante sobre las terminaciones nerviosas y por actuar en una acción vago simpática
"El trabajo en equipo es el motor que permite a las personas comunes obtener resultado no comunes".